La elaboración de la variedad Garnacha difiere considerablemente de la elaboración de la Graciano. Con la Garnacha se evita cualquier proceso que pueda aumentar el nivel de oxígeno en el vino.

 

La variedad Graciano aporta la estructura y complejidad aromática. Sólo una vez que ha finalizado la fermentación alcohólica se realiza la mezcla de las dos variedades y ya unidas son sometidas a la fermentación maloláctica. Madura en bodega en barricas de 500, 300 y 225 litros de roble francés y americano durante 9 meses.

 

El viñedo del que procede la Garnacha cuenta con más de 60 años de edad mientras que el viñedo de la variedad Graciano cuenta con 30 años de edad, deriva de viñas asentadas sobre una ladera cara al sol, lo que le convierte en uno de los viñedos de Graciano con mejor madurez y menor acidez.