Una vez eliges un blanco de Viura. Otra, te recomiendan un Macabeo. Parecen dos nuevos nombres que sumar a la memoria, hasta que descubres el pequeño giro: estás siguiendo la misma uva por caminos distintos.
La diversión empieza después de resolver el nombre. Puede llegar en un blanco joven para una comida sencilla, en un Rioja blanco con crianza para una cena más pausada o dentro de un Cava. Una variedad, tres formas de pasarla bien con una copa.
El nombre cambia; la uva sigue ahí
La DOCa Rioja identifica Viura y Macabeo como la misma variedad. Viura es el nombre habitual en Rioja; también puedes encontrar Macabeu en catalán. El sinónimo te permite reconocer una conexión que la etiqueta no siempre hace evidente.
Después conviene mirar qué vino tienes delante. La uva comparte identidad, pero una versión joven, una con crianza y un espumante siguen elaboraciones diferentes. Eso explica por qué una copa que te gusta no tiene que parecerse exactamente a la siguiente.
La variedad se vuelve un hilo entre esas botellas. Seguirlo puede ayudarte a descubrir qué te gusta de un blanco joven y qué disfrutas cuando cambia la elaboración.
Un blanco joven para una comida sencilla
En Rioja, la descripción de Viura menciona una intensidad aromática media y notas florales y frutales. Si te atraen los blancos que acompañan la mesa sin llenar todo de perfume, una versión joven puede ser una primera elección agradable.
Nos provoca ponerla junto a una causa de pollo de ají moderado o un pescado preparado con pocos ingredientes. Para esa comida, pide un blanco fresco y de fruta por delante. La sencillez del plato deja espacio para reconocer si disfrutas la boca y el aroma del vino.
No hace falta que te sorprenda con una larga lista de descriptores. A veces el descubrimiento consiste en encontrar una copa que encaja tan bien en el almuerzo que quieres recordar su nombre.
Una Viura para sentarte a la mesa
La misma fuente de Rioja explica que la Viura se usa tanto en blancos jóvenes como de crianza y que la elaboración en madera tiene tradición en la región. Ese camino invita a buscar otra textura y otra relación con la comida.
Si te gustan los blancos con más presencia, pregunta por uno con crianza y cuenta cuánto sabor a madera disfrutas. No todas las barricas se expresan igual; lo interesante es que la botella acompañe tu gusto, además de la ocasión.
Con aves y una salsa cremosa, elegiríamos una versión amplia, capaz de acompañar el peso del plato. La cena puede ser la oportunidad de abandonar la idea de que un vino blanco sirve únicamente para empezar antes del tinto.
Y también puede llegar con burbujas
El Consejo de Cava describe el Macabeo como una de sus uvas clásicas y destaca un perfil floral, suave y equilibrado. Dentro del espumante comparte protagonismo con la mezcla y con la elaboración posterior.
Eso no te permite atribuirle todo el sabor de un Cava, pero sí reconocer una nueva aparición de la misma variedad. Un nombre que parecía difícil de retener ahora tiene tres escenas: el almuerzo sencillo, la cena con un blanco de crianza y el piqueo con burbujas.
Si Rioja suele llevarte a pensar solo en tintos, nuestra comparación de Rioja y Ribera del Duero te da contexto para explorar. Entre los vinos blancos, Viura o Macabeo pueden ser el comienzo de una ruta con varias paradas sabrosas.
Dejar un comentario