EN TORNO A LA PARRILLA

Parrilladas: organiza tu próxima mesa

Una buena carne, algo rico para acompañar y una botella que vaya con el plato. Aquí tienes por dónde empezar y qué cocinar para la próxima reunión.

Por Hector Reinoso · Actualizado el

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Una parrillada para compartir con vino

ANTES DE ENCENDER

Tres cosas que conviene resolver

01

Cuántos van a comer

Cuenta también los chorizos, las papas y las ensaladas al comprar la carne.

Organiza las cantidades
02

Cómo vas a manejar el fuego

Deja una zona sin calor directo para terminar las piezas y apartarlas de las llamas.

Prepara las dos zonas
03

Qué puedes adelantar

Aderezos, fuentes limpias y vinos en frío: deja para el momento lo que sabe mejor recién hecho.

Deja lista la víspera

PARA LA PRÓXIMA REUNIÓN

¿Qué vas a poner en la parrilla?

Elige por dónde empezar. En cada tema encontrarás recetas y consejos para llevarlos a la mesa.

Organiza la parrillada

Cantidades, compras y preparativos para llegar tranquilo a la mesa.

2 artículos

Cortes y carnes

Entraña, bife angosto, picanha y una guía para comparar cortes, incluido el lomo fino.

13 artículos

Pollo y cerdo

Adobos, piel dorada y costillas para comer con las manos.

9 artículos

Algo para empezar

Bocados para compartir mientras sale lo demás.

3 artículos

Del mar a la parrilla

Pescados y mariscos con el dorado justo.

5 artículos

Acompañamientos con ganas

Verduras y papas que también merecen un buen sitio en la parrilla.

7 artículos

El toque fresco

Ensaladas, salsas y aderezos para completar el plato.

7 artículos

El fuego y la parrilla

Carbón, gas y kamado: cómo elegir equipo y entender el fuego.

3 artículos

Todo sobre caja china

Compra, funcionamiento, cuidados, recetas y vinos para acompañar.

6 artículos

Historias alrededor de las brasas

El asado argentino y las costumbres que acompañan la parrilla.

3 artículos

Algo dulce para terminar

Fruta a la parrilla y otras ideas para cerrar la comida.

1 artículo

Y EN LA COPA

El vino también se elige mirando el plato

Un bife con sal, un pollo con hierbas y un pescado con limón piden cosas distintas. Cuenta también la salsa: el chimichurri, el ají panca o un glaseado dulce cambian el bocado.

Encuentra el vino para tu parrillada

LA GUÍA, PASO A PASO

De la compra a la primera copa

Si quieres organizarlo todo desde el principio, sigue por aquí.

Una buena parrillada empieza antes de encender el carbón: con un menú que puedas manejar, una compra razonable y algo rico para servir mientras se cocina lo demás. No necesitas poner seis cortes distintos. Una carne principal, un acompañamiento que salga de la misma parrilla y una salsa bien elegida pueden resolver el almuerzo.

Aquí encontrarás cómo organizarte y qué cocinar. Hay espacio para el bife, claro, pero también para pollo, pescado, verduras y vinos blancos o rosados.

Empieza por el menú y la cantidad de invitados

Elige primero la pieza principal y después los acompañamientos. Si habrá chorizos, papas y una ensalada abundante, cuenta esos platos al comprar: sumar una ración completa de cada carne suele dejar demasiadas sobras. Al calcular las cantidades, ten en cuenta que parte del peso de los cortes con hueso no se come.

Para organizarte, consulta las guías de cantidades, compras y preparación. Allí encontrarás menús y propuestas para repartir el trabajo. Pregunta antes si alguien no come algún ingrediente; una alternativa pensada desde la compra funciona mejor que improvisar al final.

Pon en la mesa lo que no necesita fuego mientras llegan los invitados. Reserva las verduras cortadas, los aderezos y las fuentes para servir. La carne cruda debe seguir en la refrigeradora hasta que toque cocinarla, separada de las ensaladas.

Un menú para seis, con una sola compra

Para seis adultos con apetito moderado, prepara chorizo para compartir, bifes, papas doradas y ensalada de tomate. La carne suma 2,1 kg crudos, o 350 g por persona contando el chorizo. Estas cantidades van con las guarniciones del menú. Ajusta la compra si tus invitados suelen repetir o prefieren comer más ligero.

Compra 6 chorizos frescos de cerdo o res de 100 g cada uno; 3 bifes sin hueso de unos 500 g y 3 cm de grosor; 1,2 kg de papas; 900 g de tomates; 150 g de cebolla roja; y 6 panes pequeños de unos 40 g. Para sazonar necesitarás 12 g de sal para los bifes, 5 g para papas y ensalada, sal para el agua de cocción, 50 ml de aceite, 15 ml de vinagre de vino y 10 g de perejil picado. Puedes añadir 1 g de pimienta a la carne.

Sancocha las papas enteras en agua con sal unos 20–30 minutos, hasta que un cuchillo entre con facilidad. Escurre, deja salir el vapor y pártelas. Corta tomate y cebolla y guarda en frío sin aliñar. Mezcla aparte 20 ml de aceite, el vinagre y parte de los 5 g de sal. Mantén también los bifes refrigerados hasta cocinarlos.

Con la parrilla preparada en dos zonas, empieza con los chorizos a calor medio. Gíralos y comienza a medir cerca de los 15 minutos: el chorizo crudo de res o cerdo debe llegar a 71 °C en el centro, o 74 °C si lo sustituyes por pollo. Pueden tomar unos 15–25 minutos según tamaño y fuego.

Mientras tanto, unta las papas con los 30 ml de aceite restantes, sazona con la sal reservada y dóralas por la cara cortada en un sector libre. Calcula unos 8–15 minutos y termina con perejil. Si las cociste y refrigeraste con anticipación, recalienta hasta 74 °C en el centro.

Sirve el chorizo cortado con el pan tostado. Sazona entonces los bifes, dóralos 2–3 minutos por cara y pásalos a calor indirecto para terminar. Mide por el costado hasta el centro: retira cada uno al llegar a 63 °C y deja reposar al menos tres minutos. La cocción completa puede tomar unos 15–25 minutos; manda la lectura del termómetro. Aliña la ensalada durante el reposo, corta la carne contra la fibra y sirve. Si la parrilla es pequeña, cocina los bifes en tandas, manteniendo siempre una zona libre para apartarlos.

Qué dejar listo el día anterior

Haz primero espacio en la refrigeradora. Porciona la carne, prepara los aderezos y guarda los crudos en recipientes que no goteen sobre alimentos listos para comer. Si vas a usar parte de un adobo como salsa, sepárala antes de que toque carne cruda.

Puedes sancochar por completo las papas, repartirlas en un recipiente poco profundo y refrigerarlas pronto. Guarda la vinagreta aparte de la ensalada; deja para el día de la comida el corte de palta, las hojas delicadas y el aliño final. Deja la cocción de la carne y el pollo para el día de la parrillada: no los cocines a medias para guardarlos y terminar después.

Mantén la refrigeradora a 4 °C o menos. Como referencia para organizar la compra, calcula 1–2 días de refrigeración para pollo crudo y carne molida, y 3–5 días para cortes enteros frescos de res y cerdo. Respeta también las indicaciones y fechas del envase. Descongela en la refrigeradora con margen suficiente para el tamaño de la pieza.

Una salsa con ajo, hierbas, lácteos o mayonesa también necesita frío. Sirve porciones pequeñas y conserva el resto refrigerado. Los alimentos perecibles no deben pasar más de dos horas fuera del frío, o una hora si el ambiente supera los 32 °C.

Enfría los vinos que lo necesiten, comprueba que haya hielo y deja listas las fuentes limpias para la comida cocida. Así, al día siguiente quedan las tareas que sí conviene hacer al momento: encender, cocinar, aliñar y servir.

Carbón o gas: escoge según cómo cocinas

Con ambos puedes hacer una buena parrillada. El carbón exige encender con tiempo y controlar las brasas; el gas facilita el encendido y los ajustes durante la cocción. Fíjate también en el espacio y los quemadores: te interesa poder dorar sobre el fuego y tener un rincón donde terminar la cocción con menos calor.

Si todavía estás eligiendo equipo, revisa la comparación entre parrillas de carbón y gas. Para piezas grandes y otro tipo de preparación, tienes las recetas de caja china.

Parrillas de gas y carbón

Ten a mano pinzas, una espátula, guantes para calor, una tabla limpia y un termómetro de cocina. Usa una fuente para los alimentos crudos y otra para los cocinados. El termómetro resulta especialmente útil con pollo, hamburguesas y piezas gruesas: el color de la superficie no te dice cómo está el centro.

Qué cortes de carne comprar

Elige por grosor, grasa, hueso y tiempo disponible. Una pieza entera y un bistec del mismo corte no se cocinan igual. Tampoco el precio te dice si necesita cocción rápida o prolongada.

El bife ancho ofrece grasa entreverada; el lomo fino es más magro. La entraña tiene fibras marcadas y conviene cortarla contra ellas al servir. Para comparar opciones antes de comprar, empieza por la guía de cortes de carne para parrilla. Si ya elegiste, ve directamente a la entraña, el bife angosto o las recetas de carnes a la parrilla.

Cortes de carne para cocinar a la parrilla

Un nombre como Angus o Wagyu aporta información sobre el animal, pero no sustituye mirar la pieza ni preguntar por su procedencia y conservación. Compra el corte que encaje con tu comida y con el tiempo que tienes para cocinarlo.

El fuego: deja siempre una zona sin calor directo

En una parrilla de carbón, reúne las brasas en un lado y deja el otro sin ellas. En una de gas con quemadores independientes, sigue las instrucciones del fabricante para preparar una zona de cocción indirecta. Así puedes dorar sobre el calor y terminar la cocción con más calma, o apartar una pieza si aparecen llamaradas.

Enciende el carbón con un sistema adecuado para parrillas y espera a que las brasas estén listas antes de cocinar. Mantén la parrilla al aire libre, lejos de materiales combustibles. Si el fuego pierde fuerza, revisa la guía sobre por qué se apaga el carbón.

Carbón encendido para una parrillada

Busca una superficie dorada, no negra. Una marinada con azúcar o una salsa BBQ puede quemarse antes de que el interior esté cocido; por eso muchas recetas reservan el glaseado para el final. Si la grasa provoca llamas, mueve la pieza a la zona sin calor directo.

Para comprobar la cocción, introduce el termómetro en la parte más gruesa, sin tocar el hueso. Como referencia doméstica, busca 74 °C para el pollo; 71 °C para carne molida de res o cerdo; y 63 °C, más tres minutos de reposo, para cortes enteros de res, cerdo y cordero. Unas costillas pueden necesitar más tiempo para quedar tiernas, aunque ya hayan alcanzado una temperatura segura: sigue también el método de la receta.

Pollo, pescado y verduras también merecen su sitio

El pollo con hueso necesita un ritmo diferente al de una pechuga. Empieza por las piezas que requieren más tiempo y termina con lo que se cocina rápido. Mantén las preparaciones crudas separadas y reserva una porción limpia del aderezo si quieres usarlo como salsa en la mesa.

En los platos de pollo y cerdo encontrarás alternativas para cambiar el menú sin repetir siempre el mismo bife. Si prefieres algo del mar, las recetas de pescado y mariscos te ayudan a mover un filete sin romperlo o darle un buen dorado a un pulpo ya cocido.

Dales espacio a los acompañamientos. Unas verduras doradas, papas y una ensalada fresca hacen más interesante el plato y permiten servir menos carne sin que el menú quede corto. Revisa las verduras y guarniciones y los entrantes para compartir.

Salsas y marinados: elige uno que acompañe al plato

No todo necesita marinarse. Un buen corte puede quedar muy bien con sal y una salsa servida aparte. Con pollo o cerdo, el adobo puede llevar el plato hacia el ají panca, las hierbas o el limón. Tenlo en cuenta al elegir el vino.

La guía de condimentos y marinados para parrilla reúne opciones para empezar. En las recetas de salsas y ensaladas puedes buscar algo ácido, cremoso o ligeramente dulce según el menú. Sirve las salsas aparte cuando haya gustos distintos por el picante.

Si te interesa el lado cultural, puedes seguir con la historia de la parrilla y descubrir otros cortes del carnicero.

Qué vino abrir con la parrillada

Piensa en la carne, pero también en la salsa. Con un bife graso y sin aderezos dulces, un Malbec o un Cabernet Sauvignon pueden acompañar bien la intensidad. Para pescado con limón, verduras o pollo con hierbas, considera un blanco fresco o un rosado seco. Una salsa muy dulce o picante cambia la elección: el tinto más potente no siempre es el más agradable.

La guía de vinos para parrilla y asado te ayuda a elegir según el menú. Si habrá anticuchos, tienes una recomendación más concreta sobre vino, ají panca y brasa. Y si estás organizando la compra para un grupo, utiliza la guía de cuántas botellas llevar a una reunión.

Puedes explorar nuestra selección de vinos para parrilladas y carnes, o buscar entre blancos y rosados cuando encajen mejor con la comida. Ten también agua y alguna bebida sin alcohol en la mesa. La idea es disfrutar el almuerzo, con una copa que acompañe lo que de verdad te gusta comer.

Para consultar las referencias de conservación y cocción: temperaturas internas y reposo, tiempos de refrigeración y manejo de alimentos en la parrilla.

— Hector Reinoso

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