Una fondue invita a sentarse alrededor de la olla, cortar otro pedazo de pan y seguir conversando. Para prepararla en casa conviene resolver primero dos cosas: qué mezcla de quesos comprar y cómo mantenerla caliente en la mesa. El resto cabe en una lista bastante corta.
Qué quesos elegir para la primera fondue
Gruyère y Emmental son una combinación clásica. Compra queso en pieza o una mezcla rallada preparada para fondue, y pregunta qué contiene. Una bolsa que ya incorpora vino y otros ingredientes se cocina según sus propias instrucciones; no hay que añadirle de nuevo todo lo que aparece en esta receta.
Para esta propuesta usamos los dos quesos a partes iguales. Si no encuentras alguno, pide una mezcla para fondue con indicaciones de preparación. Sustituirlo por cualquier queso del refrigerador cambia tanto el sabor como la textura: una mozzarella muy elástica o un queso fresco no producen por sí solos el mismo resultado.
Si todavía estás descubriendo estas variedades, la guía de quesos te orienta entre los suaves, los madurados y los que apetece llevar a la cocina.
Ingredientes para cuatro personas
La siguiente propuesta combina la pareja Gruyère–Emmental de Cheeses from Switzerland con las proporciones de queso y líquido de Swissmilk. Está pensada como plato principal con pan y acompañamientos.
- 400 g de Gruyère y 400 g de Emmental, rallados y sin cortezas no comestibles.
- 350 ml de vino blanco seco.
- 4 cucharaditas de maicena.
- 1 diente de ajo partido por la mitad.
- 1 cucharadita de jugo de limón.
- Pimienta y una pizca de nuez moscada, al gusto.
- 600–800 g de pan cortado en cubos.
- Opcional: unos 25 ml de kirsch, un destilado de cerezas.
Para dos personas, divide las cantidades por la mitad. Ten el pan listo antes de empezar con el fuego y usa una olla de fondue apta para tu cocina. Si tu recipiente solo sirve para la mesa, prepara la mezcla en una cacerola y pásala con cuidado.
Cómo prepararla
- Frota el interior de la olla con el ajo. Mezcla el queso rallado con la maicena.
- Añade el vino y el limón. Calienta removiendo de forma continua, llegando también al fondo, hasta que el queso se funda y la mezcla quede unida.
- Deja que llegue a un hervor suave mientras remueves; después baja el fuego. Incorpora el kirsch si lo usas y sazona con pimienta y nuez moscada.
- Lleva la olla a su soporte y mantén un calor muy suave. Remueve de vez en cuando mientras comen para que el fondo no se pegue.
La mezcla debe cubrir el pan y seguir fluida. No hace falta que hierva con fuerza durante la comida. Antes de llenar la olla, comprueba que el soporte sea estable y sigue las instrucciones del quemador.
Si queda espesa o empieza a separarse
Si cuesta moverla y cae en bloques, incorpora un poco de vino blanco, gradualmente y removiendo, hasta recuperar una textura más fluida. Es la corrección que recomienda Swissmilk para una fondue demasiado espesa.
Si aparece grasa separada, remueve con energía y revisa el calor. Su guía para una fondue cortada propone añadir un poco de maicena disuelta en vino y volver a calentar mientras se remueve. Añádela poco a poco; echar maicena seca directamente puede dejar grumos.
Qué poner alrededor de la olla
El pan con una corteza firme se sujeta bien al tenedor. Corta cubos que se puedan comer de un bocado y deja una parte de corteza en varios de ellos. Puedes sumar papitas cocidas, bien escurridas, y servir pepinillos o una ensalada a un lado para alternar.
Evita llenar la mesa de salsas y otros quesos fuertes en la primera prueba. Así descubres si te gusta la mezcla tal como está. La próxima vez puedes cambiar los acompañamientos sin tener que comprar una colección de quesos distinta.
Qué vino usar y cuál servir
Elige un blanco seco que te resulte agradable al beberlo, de sabor fresco y sin madera muy marcada. Puedes usar parte de la misma botella para cocinar y servir el resto. Un Sauvignon Blanc de perfil discreto o un Chardonnay sin barrica son propuestas para empezar.
Si encuentras Chasselas, es una combinación suiza muy conocida con fondue; Wine Folly la recoge en su ficha de la uva. No necesitas conseguir esa variedad para disfrutar la cena.
Esta receta lleva vino y, aunque se caliente, no debe presentarse como libre de alcohol. Para una mesa que lo evite, utiliza una receta formulada sin alcohol. También puedes llevar queso, pan y fruta a la mesa sin cocinar: nuestra cata de quesos en casa propone otra manera de compartir y descubrir favoritos.