Queso · 3 minutos

Cómo organizar una cata de quesos en casa y descubrir tus favoritos

Los pasos para catar queso de forma correcta y divertida

Pon dos quesos distintos sobre la mesa y pregunta cuál repetiría cada quien. La conversación puede empezar ahí. Uno preferirá lo cremoso, otro el sabor más intenso; alguien reconocerá un queso que le recuerda al que comía en casa. Los gustos distintos le dan tema a la mesa.

Prepara unos pocos quesos, pan, agua y, si les provoca, vino. Deja los acompañamientos a un lado al empezar, para conocer primero el sabor de cada pieza.

Elige una comparación que despierte curiosidad

Para una primera reunión, proponemos tres o cuatro quesos con diferencias claras. Una mozzarella fresca, un gouda, un manchego curado y un azul suave ofrecen texturas e intensidades distintas. Puedes cambiar uno por un queso peruano que disfruten en casa.

Otra opción es elegir menos variedad y mirar más de cerca: gouda joven frente a gouda añejo, o Gorgonzola dolce frente a piccante. Estas parejas ayudan a descubrir algo concreto sin acumular demasiados nombres.

Si aún no tienes una idea, nuestra guía de tipos de queso te orienta por textura y sabor. Incluye al menos un queso conocido para que la mesa tenga un punto de partida familiar.

Guarda las etiquetas o toma una foto. Si a alguien le encanta una pieza, podrá reconocerla la próxima vez. Eso suele ser más útil que recordar una descripción muy elaborada.

Deja que el primer bocado sea del queso

Sirve porciones pequeñas, con pan de sabor sencillo y agua al alcance. Mantén la fruta, las aceitunas y la mermelada a un lado durante la primera prueba. Después tendrás tiempo de añadirlas y ver qué cambia.

Empieza por el queso más suave de los que hayas elegido y deja el más intenso para el final. Así podrás apreciar una mozzarella delicada antes de pasar a un azul muy marcado.

Antes de morder, mira el corte de cada pieza: compara el color, los huequitos y si la superficie se ve húmeda o seca. Después acerca el queso a la nariz y prueba un trozo pequeño. Puedes comentar lo que notas con palabras de todos los días: cremoso, seco, elástico, salado, suave. Si te recuerda a mantequilla o nueces, dilo. Si no te recuerda a nada concreto, también está bien.

La textura suele dar mucho para conversar. ¿Se rompe en migas o se dobla? ¿Se pega al pan o mantiene su forma? Quizá alguien note que el gouda se dobla y el manchego se rompe. A partir de ese detalle, pueden comentar cuál disfrutan más y cómo lo servirían.

Abre dos vinos para ver qué cambia

Si el grupo quiere comparar, proponemos un blanco fresco y un tinto frutal que no resulte muy secante. Por ejemplo, un Sauvignon Blanc y un Tempranillo joven. Busca un contraste claro entre la frescura del blanco y la fruta y textura del tinto.

Prueba un poco de vino antes del queso y vuelve a la copa después del bocado. ¿Se siente igual? Quizá lo encuentres menos áspero, más ácido o con la fruta más presente. WSET explica este efecto en su guía sobre comida y vino, que incluye un ejemplo con cheddar maduro.

Puede que prefieras un queso solo y otro con vino, o que dos personas elijan copas diferentes para la misma cuña. Comentar esas diferencias forma parte de la reunión.

Si la reunión gira alrededor de azules intensos, cambia una de esas botellas por un vino dulce con buena acidez. Reserva esa combinación para el final y acompáñala con un poco de pan.

Prueba a esconder los nombres

Tapa los nombres de dos quesos y pide que cada persona elija cuál serviría en un sánguche, cuál comería solo y cuál llevaría a una reunión. Después revela las etiquetas. Las respuestas hablan de gustos y ocasiones, no de quién sabe más.

También puedes volver al mismo queso con distintos acompañamientos. Primero pan; después pera; luego una nuez. Es una forma fácil de descubrir por qué un queso que parecía muy intenso cambia cuando lo repartes dentro de un bocado.

Cuando ya hayan probado todo, deja que la conversación siga. Una foto del favorito y el nombre del vino bastan para repetir una combinación que gustó.

Que la mesa siga agradable hasta el final

Corta lo necesario y repón según avance la reunión. Usa un cuchillo aparte para el azul, así su sabor no pasa a todos los quesos.

Los quesos perecederos no deben quedarse fuera durante toda la noche. La FDA recomienda devolver los alimentos perecederos al frío antes de dos horas; si el ambiente supera aproximadamente 32 °C, antes de una hora. El tiempo previo de preparación también cuenta.

Al terminar, cada quien puede elegir un queso que volvería a probar y otro que le gustaría conocer. Esa segunda elección te da una idea para la próxima reunión, sin necesidad de repetir toda la tabla.

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