Nos encanta porque representa todo lo que un Toro debería ser: potente, frutal y con un carácter que no pasa desapercibido. Es un vino perfecto para cenas donde quieres impresionar sin necesidad de explicaciones largas: su color, aroma y sabor hablan por sí solos. Además, su equilibrio entre fuerza y elegancia lo convierte en un aliado versátil para carnes, quesos intensos o simplemente para disfrutarlo en una noche especial. En resumen: un vino para quienes saben que un buen tinto es mucho más que fuerza bruta.
Chuletón de vaca vieja a la parrilla: La intensidad y estructura del Toro abrazan la potencia de la carne, mientras los taninos dulces equilibran la jugosidad del corte.
Cochinillo asado: La frescura del vino corta la grasa del cochinillo, y sus notas de fruta madura realzan los sabores tostados del asado.
Rabo de toro estofado: Los taninos redondos y el carácter frutal del vino acompañan la melosidad del estofado, creando un maridaje profundo y reconfortante.
Queso Zamorano curado: La fuerza y persistencia del Toro combinan con la intensidad salina y textura firme del queso, logrando un cierre potente y armonioso.
Tarta de chocolate amargo: Las notas de vainilla y tostados del vino encuentran un delicioso contrapunto en el cacao, cerrando la experiencia con un toque indulgente.
Tinta de Toro 100% (Toro 2020) con fruta roja, toque floral y tanino sedoso.
Tinta de Toro 100% (Toro 2020) con fruta roja, toque floral y tanino sedoso.
BODEGAS LEGADO DE ORNIZ
La suma de los talentos de Enriqueta Celemín, enóloga española, y de Diego Alfredo Ribbert, enólogo argentino, ha dado como fruto un proyecto más que interesante. El lugar elegido para desarrollarlo fue el icónico entorno de Toro.
La localidad elegida fue San Román de Hornija, una zona por la que la filoxera nunca pasó. La Tinta de Toro de sus viñas fue la uva que cautivió a Enriqueta y a Diego Alfredo, y decidieron que éste enclave histórico debía ser el lugar en el que desarrollar su proyecto.
Sus vides son de la naturaleza más diversa: los viñedos centenarios se entremezclan con otro más jóvenes, de 40 años; los suelos arenosos y los cantos rodados cobijan sus raíces y sus exposiciones y sus alturas también son de lo más diversas.
Así se consigue un control total sobre la definición de los que serán los vinos de la casa: con una paleta de colores amplia para dar luz a los mejores vinos.