Portugal esconde un mundo de uvas blancas propias, y este Valentina Premium junta tres de las buenas: verdelho (tropical y vibrante), fernão pires (aromática) y arinto (la que pone la acidez y el nervio). El corte va en tercios casi exactos, como un buen equipo.
Tres meses de madera le dan textura sin robarle frescura: fruta tropical con lima y limón, un matiz original de cera de abeja y una boca jugosa que termina en almendra salina. El jurado de Mundus Vini le colgó la medalla de oro; el IWSC, bronce.
Es un blanco nacido para nuestra mesa: pescado a la parrilla, un arroz con mariscos o una ensalada fresca con palta. Sírvelo bien frío, entre 8-10°C, y mejor con vista al mar, aunque sea imaginaria.