El Trentino, en el extremo norte de Italia, es tierra de viñedos de montaña: días soleados, noches frías y vinos con una frescura natural que no se puede copiar. Conti d'Arco lleva esa altura a un cabernet sauvignon de perfil clásico y muy pulido.
Servido a unos 18°C muestra fruta madura y especias en nariz, y una boca plena y redonda donde los taninos —suaves, bien domados por unos meses de madera— dejan un final frutado y persistente. Es un cabernet que apuesta por la elegancia antes que por la potencia.
Nos encanta con un lomo a la parrilla, un asado al horno o una tabla de quesos con carácter. Si eres de los que piden cabernet por defecto, este te va a dar un motivo nuevo: el acento alpino.