La Valpolicella es la zona de colinas junto a Verona, la ciudad de Romeo y Julieta, y sus tintos son famosos por lo contrario que muchos esperan de un tinto: ligereza. Este Folonari es un valpolicella clásico, de las uvas corvina, rondinella y molinara, criado en acero para que la fruta hable primero.
Ligeramente fresco de servicio —entre 13-15°C está perfecto— despliega frutos rojos vivos, frambuesa y un toque sutil de vainilla, con una textura redonda y pulida que se toma sola. Es un tinto que no exige plato, pero lo agradece.
Pruébalo con un pollo a la brasa, unas pastas al pesto o incluso un salmón a la plancha: su ligereza le permite cruzar fronteras que otros tintos no se atreven. Para los que creen que no les gusta el vino tinto, este suele ser el que los convence.