Una botella de vino, hielo y algo rico para picar. Con eso ya tienes un buen plan. Si además aparece una naranja, puedes terminar sirviendo un spritz. La terraza italiana es opcional; el balcón también cumple.
Hay cócteles con vino para distintos antojos: una jarra con fruta para acompañar la parrilla, un aperitivo amargo antes de cenar o una copa de durazno para el brunch. Aquí tienes nueve recetas que puedes hacer en casa, con ingredientes reconocibles y sin convertir tu cocina en una barra de hotel.
¿Qué son los cócteles con vino?
Los cócteles con vino combinan vino tinto, blanco, rosado o espumante con ingredientes como fruta, soda y licores. Puedes prepararlos directamente en el vaso o en una jarra. Para empezar, elige una receta con medidas claras, enfría los ingredientes y ajusta el dulzor según la fruta y la bebida que uses.
El vino puede llevar el peso de la bebida, como en la sangría, o aportar las burbujas, como en el Bellini. La International Bartenders Association incluye el Bellini entre sus recetas oficiales. Mezclar vino tiene bastante más recorrido que un invento de última hora para aprovechar la botella abierta.
Encuentra el cóctel que te provoca
¿Quieres servir una jarra? Empieza por las tres recetas con fruta. ¿Prefieres preparar una copa y sentarte? El tinto de verano y los spritz van directo al vaso. Para un brunch, la decisión suele estar entre durazno y naranja.
| Si te provoca… | Prepara | Vino de la receta |
|---|---|---|
| Una jarra de fruta para la parrilla | Sangría tinta | Tinto joven |
| Durazno, manzana y un blanco frío | Sangría blanca | Blanco seco |
| Algo rápido con la pizza | Tinto de verano | Tinto joven |
| Fruta fresca para un almuerzo | Clericó | Blanco seco |
| Fresas y burbujas sin licor añadido | Spritz de rosado | Rosado seco |
| Un aperitivo con amargor | Aperol Spritz | Prosecco |
| Un toque floral y hierbabuena | Hugo Spritz | Espumante seco |
| Durazno en una copa de brunch | Bellini | Prosecco |
| Naranja recién exprimida | Mimosa | Prosecco |
Qué vino elegir sin gastar de más
Busca una botella que te dé ganas de tomar sola. Una mezcla no necesita un vino de guarda, pero sí uno que esté en buen estado. Si el vino sabe avinagrado o tiene un olor desagradable, cambia de botella: la fruta no hace reparaciones.
Para las jarras tintas, te proponemos un tinto joven de fruta marcada y poca madera. Puedes empezar por un Tempranillo o una Garnacha joven. El nombre de la uva ayuda a orientarte, aunque el estilo de la botella importa más. Guarda ese reserva que llevabas semanas esperando para una cena en la que puedas disfrutar sus matices.
Para sangría blanca y clericó, un blanco seco es un punto de partida práctico. La D.O. Rueda describe el Verdejo con notas frutales, herbales y buena acidez. Ese perfil encaja con la manzana y el durazno de nuestras propuestas. Si ya tienes un Sauvignon Blanc joven, también puedes probarlo.
Para el rosado, fíjate en el dulzor de la etiqueta o pregunta al elegirlo. Un tono pálido no te dice, por sí solo, cuánto azúcar tiene. La receta de fresas parte de un rosado seco para que puedas ajustar la fruta sin añadir jarabe desde el comienzo.
Para los cócteles con burbujas, mira tanto el estilo como el nombre. En Cava, brut nature significa sin azúcar añadido después de la segunda fermentación; brut admite más dulzor. Te proponemos brut para empezar. Puedes usar cava en recetas que llevan Prosecco, entendiendo que será una variación y tendrá otro sabor.
Tres medidas para empezar hoy
Si quieres probar antes de decidir qué jarra preparar, estas son las bases de tres recetas de esta guía. Los enlaces te llevan a los ingredientes completos y los pasos.
- Tinto de verano: 100 ml de tinto + 100 ml de gaseosa de limón, sobre hielo. Mezcla suavemente y añade una rodaja de naranja. Ver receta y versión con soda.
- Spritz de rosado: 100 ml de rosado seco + 50 ml de soda + 2 fresas cortadas, sobre hielo. Ver la propuesta completa.
- Mimosa: 75 ml de jugo de naranja + 75 ml de Prosecco. Ambos fríos, sin hielo en la copa. Ver cómo servirla.
Las medidas están en mililitros. Una cucharada medidora de 15 ml puede sacarte del apuro: cinco cucharadas equivalen a 75 ml. Un vaso cualquiera no sirve como medida universal, aunque se vea muy convincente.
El frío y el dulzor hacen buena parte del trabajo
Enfría el vino y los mezcladores antes de comenzar. Así el hielo mantiene la bebida fría sin tener que enfriar de golpe ingredientes tibios. En las jarras con fruta, deja el hielo para los vasos; en el spritz, entra directamente en la copa.
El educador de WSET Liam Scandrett explica que el hielo enfría y también diluye. Esa agua cuenta en el sabor final. Por eso conviene seguir las medidas de cada receta y mezclar con suavidad.
La soda, la gaseosa de limón y la tónica tampoco son intercambiables sin más. La soda no lleva el dulzor de una gaseosa; la tónica suma amargor. Si cambias una por otra, cambiarás la bebida. En las recetas te contamos qué esperar.
Para preparar con anticipación, adelanta la fruta y los ingredientes que no tienen gas. Incorpora el espumante o la soda al servir. Una jarra de mimosa esperando desde la mañana pierde parte de su gracia antes del primer pan con palta.
Preguntas que suelen aparecer antes de abrir la botella
¿Necesito una coctelera?
Para estas nueve recetas, no. Basta una jarra o copa, una cuchara, un cuchillo y una medida. El Bellini necesita además preparar el puré de durazno.
¿Los cócteles con vino tienen poco alcohol?
Depende de la receta y la porción. Añadir soda reduce la concentración, pero no elimina el alcohol que ya serviste. Aperol y el licor de saúco también aportan alcohol.
¿Puedo usar una botella que quedó abierta?
Sí, si se conservó bien y sigue agradable. Prueba un poco antes de mezclar. Para los spritz y el brunch, usa un espumante que todavía tenga burbujas.
¿Qué pongo en la mesa para acompañar?
Te proponemos tortilla de papas y aceitunas con el spritz; pollo a la parrilla con la sangría; y pan con palta con la mimosa. Elige según tu menú y deja la receta más dulce para un momento que la pida.
Con la receta elegida, explora los vinos de Notas de Cata. Cuenta qué vas a preparar: un blanco para clericó y un espumante para Aperol resuelven antojos distintos.