PARA PONER AL CENTRO

Quesos: estilos y maridajes

Un queso que ya te gusta y otro que te da curiosidad: con eso puedes empezar. Encuentra ideas para elegir, compartir una tabla y abrir una botella que acompañe lo que has puesto en la mesa.

Por Equipo Notas de Cata · Actualizado el

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Selección de quesos para descubrir y disfrutar con vino

ANTES DE ARMAR LA TABLA

¿Qué te provoca probar?

01

Algo suave y cremoso

Empieza por una textura que te guste y descubre otros quesos que puedes llevar a la mesa.

Encuentra por dónde empezar
02

Un queso peruano

Andino, paria o mantecoso: también puedes descubrir nuevos sabores cerca de casa.

Explora los quesos peruanos
03

Una tabla para compartir

Elige los quesos, prepara algo para acompañarlos y busca el vino para esa ocasión.

Prepara la próxima reunión

UN QUESO TE LLEVA A OTRO

¿Por dónde quieres empezar?

Elige lo que te provoca hoy. Aquí se reúnen los quesos de siempre, nuevas ideas para probar y lecturas para seguir descubriendo.

Empieza por los quesos peruanos

Andino, paria y mantecoso: vuelve a mirar los quesos que tienes cerca.

5 artículos

Me provoca algo suave y cremoso

Para poner al centro, acompañar una ensalada o disfrutar con pan.

4 artículos

Quiero probar un queso con más carácter

Compara maduraciones y descubre otra cara de los quesos conocidos.

5 artículos

Quiero descubrir los quesos azules

Encuentra por dónde empezar y qué probar después.

5 artículos

Hoy lo llevo a la cocina

Ideas para ensaladas, panes, piqueos y platos con queso.

6 artículos

Voy a compartir una tabla

Organiza un piqueo con vino o una cata para descubrir tus favoritos.

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Me quedé con curiosidad

Conoce cómo se hace el queso y sigue su historia.

2 artículos

Y EN LA COPA

Elige el vino pensando en tu tabla

Una mozzarella con tomate, una cuña curada y un queso azul proponen bocados distintos. Mira también lo que vas a poner al costado: el pan, la fruta o una salsa forman parte de la elección.

Encuentra el vino para tu tabla

LA GUÍA, PASO A PASO

Descubre el queso que te gusta

Recorre los estilos por textura y sabor, y encuentra una idea para tu próxima tabla.

Te gusta el queso, pero frente a una vitrina terminas eligiendo siempre el mismo. Los nombres no ayudan demasiado: uno anuncia su lugar de origen, otro la leche y otro los meses que pasó madurando. Para encontrar algo nuevo, empieza por una pregunta más cercana: ¿qué te provoca comer?

Una mozzarella jugosa con tomate y una cuña firme para cortar mientras conversas ofrecen placeres distintos. La textura es un buen punto de partida: te ayuda a imaginar el bocado y también a elegir el vino.

Si te gustan los sabores suaves y lácteos

Empieza por los quesos frescos. Busca la sensación de leche, una acidez ligera y una textura húmeda. No todos se comportan igual: una mozzarella fresca se corta y conserva cierta elasticidad; el queso crema se unta; una ricotta permite preparar rellenos y salsas cremosas.

La ocasión ayuda a escoger. Para una entrada con tomate y aceite de oliva, prueba mozzarella fresca. Si quieres preparar un piqueo con hierbas, el queso crema te permite repartir el sabor en una tostada. Si ya disfrutas el queso fresco con choclo, sírvelo alguna vez sin salsa, junto a un blanco seco y fresco: tendrás espacio para notar la sal y el sabor de la leche.

Un Sauvignon Blanc o un rosado seco son puntos de partida para estos bocados. Cuando aparece limón, tomate o un aliño, el vino acompaña al plato entero. Puedes explorar esa diferencia en nuestra guía de tipos de mozzarella.

Si buscas algo cremoso con más aroma

Acércate al brie o al camembert. Su corteza blanca y su interior blando ofrecen una experiencia distinta de un queso fresco untable. Al probarlos, compara un bocado del interior con otro que incluya un poco de corteza comestible: pueden ofrecer sensaciones distintas.

La madurez de la pieza importa. No des por hecho que todo brie será delicado o que todo camembert será fuerte. Si puedes preguntar antes de elegir, explica que buscas una textura firme y suave, o una más cremosa y aromática. Esa descripción resulta más útil que pedir «el mejor».

Para empezar, sirve una cuña con pan de sabor sencillo y un espumoso seco. Las burbujas ofrecen un contraste agradable con la cremosidad. Deja la miel o la mermelada a un lado durante los primeros bocados: así descubrirás el queso antes de cambiarle el sabor.

Si disfrutas los quesos firmes

Gouda, Edam y cheddar pueden ser conocidos del sándwich, pero merecen una oportunidad solos. La maduración cambia mucho la experiencia. Un gouda joven puede ser flexible y suave; uno añejo, más intenso y quebradizo. Si siempre has elegido tajadas para el sándwich, una cuña añeja te permitirá probar otra cara del mismo queso.

Prueba dos edades de un mismo queso antes de pasar a otro país. Es una forma sencilla de descubrir si te atraen más la suavidad y la elasticidad o los sabores que permanecen después de tragar. Para orientarte entre dos opciones habituales, lee nuestra comparación de Gouda y Edam.

Con una pieza joven, proponemos un blanco fresco o un rosado seco. Para una cuña madura, puedes abrir un tinto con fruta y una sensación poco secante. La sal del queso también modifica cómo percibes la copa; WSET lo explica con el ejemplo de cheddar maduro y vino tinto.

Si quieres un bocado que dure

Busca una cuña curada y prueba una porción pequeña. El manchego y el Parmigiano Reggiano permiten descubrir texturas más firmes y sabores concentrados, aunque son quesos distintos. El manchego DOP se elabora con leche de oveja manchega; el Parmigiano Reggiano madura al menos doce meses.

En vez de rallar todo el parmesano sobre la pasta, reserva un trozo para comer con pan. Notarás mejor su textura y podrás decidir qué te gusta de él. Prueba un blanco con cuerpo junto a esa cuña y compáralo con el tinto que sueles abrir.

También puedes empezar por un queso peruano

Si el queso fresco con choclo ya tiene un lugar en tu mesa, úsalo como punto de partida. Sirve una porción junto a unas tajadas de queso andino, pan y un blanco seco. Compara la humedad, la firmeza y la sal: son diferencias que puedes reconocer sin memorizar nombres extranjeros.

En otra ocasión, busca paria o mantecoso y fíjate en el productor de la pieza que te guste. Prueba primero el queso solo y luego con el acompañamiento que sueles usar. Así también puedes descubrir sabores nuevos dentro de tu propia cocina.

Si sientes curiosidad por el queso azul

El azul tiene muchos puntos de entrada. El consorcio de Gorgonzola distingue el dolce, más cremoso y delicado, del piccante, más firme e intenso. Si prefieres una intensidad marcada, el Roquefort o el Cabrales abren otras posibilidades.

Empieza con una porción pequeña sobre pan. Después prueba un poco con pera. Para acompañar un azul intenso, un vino dulce con buena acidez puede resultar más amable que un tinto muy secante. Nuestra guía de quesos azules te ayuda a elegir por dónde seguir.

Para empezar, elige un queso que ya disfrutas y otro que cambie una sola cosa: más maduración, otra textura o algo más de intensidad. Si descubres que prefieres el gouda joven al añejo, ya tienes una respuesta útil para tu próxima tabla.

— Equipo Notas de Cata

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